A veces necesitamos un empujón para animarnos, para salir de nuestra zona de conforte; y eso es lo que me sucedió recientemente. Tal vez fue mi propia fuerza interior la que me llevo a tomar nuevas decisiones, pero sin lugar a duda las personas que te rodean son la clave para que tus dudas se conviertan en certezas, y mas importante, en hechos.Toda mi vida me dedique ha hacer lo "correcto", lo que se supone que es lo normal, lo que dicta la sociedad, hasta que llegue a un tope. No me mal interpreten, siempre me gusto ser la chica que le va bien en la escuela, que se destaca en algún idioma, que le va bien. Y el problema, creo yo, es que eso nunca me costo. Nunca un examen me saco el sueño, siempre tuve facilidad en la secundaria, nunca me costo. Y todo fue bien hasta que el momento de decidir mi propio futuro llego. A veces no lo pensamos, pero toda nuestra vida esta planeada hasta los 18, jardín, escuela, deportes (mas allá de que nosotros elijamos algunos de estos aspectos: voleyball o basketball, ingles o tocar un instrumento). Y cuando llega el final de ese ciclo, cuando en realidad se acerca "el mundo real", cuando tenes que salir de esa burbuja de comodidades y donde las decisiones finales las compartias o directamente las tomaban tus padres, ahí, justo en ese lugar, es donde yo me perdí.
Perderse, eso es lo simple, encontrarse de nuevo es el problema. En un principio intente con el campo en el que era buena y me sentía cómoda: el ingles. Decidí empezar a estudiar Traductorado de Ingles (todavía lo estoy estudiando) y todo fue bastante bueno al principio, nada de otro mundo, estaba en un lugar que no era ajeno. Incluso el entorno familiar y mas recerbado que el resto de las universidades o institutos ayudo, me sentía cómoda. Pero lo que faltaba era pasión, motivacion, y eso es algo que todavía estoy buscando. A pesar de que adoro el idioma, y traducir es una de las cosas que mas disfruto hacer, muchos factores afectaron mi rendimiento, el cual, de a poco se fue debilitando, desapareciendo casi por completo hace un año. Estaba harta, desesperada por no saber que hacer, mal porque no era la perfecta alumna que solia ser en la secundaria, enojada conmigo misma por mi actitud ante un examen con una nota que rosaba lo aprobado, y ahí me pregunte: ¡¿Que hago yo acá?!. Todavía la sigo luchando, no me compro eso de empezar algo y dejarlo por la mitad. Nunca me gusto dejar las cosas por la mitad, no es mi estilo. Por eso sigo estudiando, aunque con mas tranquilidad, quiero hacer las cosas bien, de la manera a la que estoy acostumbrada y de la manera que las hice toda mi vida.
Pero todo este relato de autocompasion ante mis dudas sobre el futuro se resumen a continuación: un nuevo comienzo, una salida de la rutina. Y una persona especial es la responsable de esto, ella ya sabe quien es: una chica fantástica, mi "sister from another mister". Somos muy parecidas, de eso todavía me asombro, y parece que tenemos los mismos gustos, los mismos anhelos, los mismos sueños, y el mio esta muy cerca de comenzar.
No voy a agregar nada mas a este post, solamente decir que estoy feliz, con ansias, miles de dudas y temores, pero segura de que lo que viene va a ser genial, y que seguramente va a cambiar mi vida por completo.
rouse
